Congratulaciones querido planeta Tierra

Aunque se pueda pensar que el planeta Tierra está abandonada a su suerte la Organización de Naciones Unidas proclamó cada 22 de abril como su día.

La celebración apunta a un concepto importante, que es el bienestar, muy atacado por el exceso de explotación de los recursos naturales y por los daños que la contaminación le hace.

El planeta Tierra, o Madre Tierra que algunos dicen que debería llamarse “Agua” porque la proporción de mares supera a los continentes tiene alrededor de  4550 millones de años.

Sus condiciones, algunas aún en el misterio, permitieron que surgiera la vida unos mil millones de años después de formarse.
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El planeta tiene adoradores de todo tipo y muchas religiones le rinden culto. Todo quizá obedece a que el ser humano, algunos no, sienten un profundo débito porque existe gracias a ella.

La Tierra es el centro de la naturaleza para la humanidad, aunque no lo sea para el Universo, que es la grandiosa pieza natural única compleja y profundamente desconocida.

Para nosotros el planeta Tierra es íntimo. Su nombre viene del latín Terra,17​ deidad romana equivalente a Gea, diosa griega de la feminidad y la fecundidad.

Este planeta es la casa de todos, aunque no todos estemos dispuestos a reconocer a todos los humanos como familia.

Es una joya que parece mágica única hasta donde se conoce en albergar la vida.

El bienestar que nos da la tierra se siente en toda su superficie de una manera u otra.

Por ella comemos todos los días, disfrutamos de conmovedores paisajes y disfrutamos de la lluvia.

Cuando enfurece puede ser monstruosa, aunque siempre nos dedica un amanecer.

Hasta un día, dicen los científicos.

Un día podría no estar donde está. Si lo humanos no han logrado emigrar en ese momento y adaptarse a otro planeta que esté “vivo” desaparecerán.

Hay muchas maneras de ayudar a que las cosas no sean tan dramáticas.

Hay que lograr el bienestar terrícola.

Un objetivo sería atenuar el cambio climático causado por los gases industriales excesivos. Ello detendría al menos algunos siglos, con suerte, el calentamiento global.

Quien llama a no hacer caso de esas amenazas en aras de mayores ingresos debería analizar sus creencias.

Se podrían escribir muchas cuartillas de esta celebración de hoy.

Si pese a la pandemia global ha logrado al menos ver desde su ventana las montañas, o el mar o un bosque comprenderá que el bienestar es sencillo, casi humilde, de disfrutar.

No solo valdrá la pena. Vale la vida.

Wellness Destiny. Fotos Pixabay

Frank Martin

Frank Martin

Periodista internacional y Editor