Myanmar (Birmania), país de sorpresas permanentes

Hace apenas 10 años Birmania, o Myanmar, como ahora se llama, era un país casi desconocido, ajeno al turismo y con numerosos conflictos internos.

En todo caso, a nadie se le ocurre llamar a sus habitantes myarmanos y siguen siendo los birmanos de toda la vida. Y son esos habitantes lo que hace peculiar este país, se llame como se llame.

Son sus gentes, con su eterna sonrisa, su calma, su inocencia y bondad las que convierten a Birmania en algo muy singular.

Los hombres en Myanmar visten la tradicional falda birmana llamadalungui. Las mujeres llevan el rostro en buena parte cubierto con la thanakha y siempre con paraguas, tanto por el sol como por la lluvia monzónica..

¡Mingalaba! Es el saludo habitual para empezar a llevarse bien.
Pero, en efecto, Myanmar tiene mucho que ofrecer. Esta es una selección de diez de sus mejores encantos:

En la ciudad colonial que habitó Pablo Neruda

Una de las sorpresas que guarda Rangún, hoy Yangón, es la casa y el barrio en los que habitó el chileno Pablo Neruda en los años 20 durante su etapa como cónsul y con apenas 23 años. A

quí esbozó su «Residencia en la Tierra» obra de poemas en la que despliega un romanticismo genuino, nocturno, solitario, desafiante y apasionado. Algunos inspirados por su amante birmana Josie Bliss.

No es el único escritor famoso relacionado con Myanmar. En muchos lugares te ofrecen en cualquier idioma, incluido el español, “Los días de Birmania”, de George Orwell, y constantemente se hacen referencias a “Camino de Mandalay” de Rudyard Kipling.

Pero queda poco de esa ciudad colonial, apenas unas casas coloristas llenas de cables y balcones con ropa tendida.

Hoy el centro vital, saturado de coches, aunque no tantos como en otras ciudades asiáticas y, curiosamente, sin motos ni bicicletas, está en el Jardín Mahabandoola donde están los principales edificios patrimoniales, como el Ayuntamiento, el Tribunal Supremo y el monumento a la Independencia.

En la Yangon Circle Line

A su sombra y a la de los chinthes que lo rodean (deidades mitad león, mitad dragón) se reúnen algunas familias.

Casi todas las mujeres, y también muchos niños y hombres, tienen parte de la cara cubierta con thanakha, una pasta procedente de un árbol parecido al sándalo.

Según a quien preguntes explican que es protector solar, antimosquitos, cosmético, antiacné, y anti arrugas… es muy barata y lo venden por todas partes.

Una buena experiencia es un recorrido en la Yangon Circle Line, un vetusto tren que bordea la ciudad en tres horas. Es suficiente con recorrer tres o cuatro de sus 38 estaciones.

A bordo la gente transporta sacos con comidas o ropas y los vendedores de todo tipo tratan de aprovechar el viaje, las tentaciones son muchas: manzanas, mangos, naranjas, sandías, huevos…

Deslúmbrese con el oro de la Scwedagon Paya

El principal monumento de la ciudad, y de todo el país, es la pagoda, o zedi, Scwedagon, de 99 metros de altura y uno de los lugares más sagrados del budismo ya que allí se conservan 8 pelos del maestro.

Está decorada con 27.000 kilos de pan de oro y en la parte superior o hti, de la estupa hay incrustados 5.448 diamantes, 2.317 rubíes, zafiros y otras gemas, además de 1.065 campanas doradas.

Arriba del todo hay un diamante de 76 quilates (un quilate equivale a 0,2 gramos).

Los visitantes, sin zapatos ni calcetines, como en todas las pagodas, admiran los más de 1.000 budas que se cree que hay.

Les ofrecen flores y chucherías, incluso hay vendedoras que ofertan pájaros vivos como ofrendas para Buda. Las mujeres, sobre todo, se dedican a derramar cazos con agua, dar brillo y limpiar las estatuas.

La limpieza era una de las obsesiones de Siddharta Gautama.

La ciudad de las 5.000 pagodas

Unos dicen que son 2.000 otros que 4.000 y los más optimistas hablan de hasta 5.000 pequeñas y no tan pequeñas pagodas en Bagan. La mayoría de ladrillo y solo unas pocas doradas, casi todas de los siglos XII y XIII.

En todo caso se trata del complejo religioso más grande del mundo.Por ello la Unesco los acaba de incluir en su lista de Patrimonio de la Humanidad.

Por lo general, los interiores de los templos de Bagan no acogen riquezas ornamentales. Destacan los espacios pensados para estimular la meditación.

En ocasiones, hay altares para los nats, los espíritus de la naturaleza, y rincones para orar ante los símbolos protectores del día de la semana en el que uno ha nacido.

Si se tiene tiempo no hay que perderse subir al monte Popa, un lugar sagrado para los birmanos, coronado por un monasterio al que se accede después de subir 777 peldaños.

Otros atractivos de Myanmar

Myanmar es un auténtico paraíso para las compras, toda su artesanía es muy barata, además es muy original y variada.

Entre sus numerosos atractivos está recorrer el puente de los mil pilotes, situado en Amarapura, a pocos kilómetros de Mandalay, es la pasarela de madera de teca más larga del mundo.

Otra atracción es descubrir los pescadores que reman con un pie en el lago Inle, otro de los iconos de Myanmar.

Tampoco se debe dejar de disfrutar una gastronomía original y divertida. La comida de Myanmar tiene una identidad especial, no se parece directamente a la tailandesa, india o china.

El país también permite descansar en hoteles encantadores y singulares, porque pese a que Myanmar se ha abierto al turismo hace apenas unos años, su oferta hotelera es espectacular.

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Wellness Destiny / Foto: (Open Comunicación)

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