Turismo de la vida eterna

La búsqueda de la vida eterna motiva una modalidad de turismo.

En el Egipto antiguo las grandes pirámides no son mas que tumbas espectaculares y mágicas dedicadas a grandes personalidades, los faraones.

La antigua tradición de adoración de antepasados en China se basaba en la veneración de parientes muertos e inolvidables con visitas a santuarios y tumbas.

En el mundo moderno la costumbre es distinta.

Turismo de la Vida Eterna

Pero tiene un factor común: El respeto por personas de carne y hueso que murieron y que no bastó admirarlos o seguirlos en vida y se les rinde homenaje eternamente.

Hoy ciertas tradiciones fúnebres remotas son mencionadas como “Turismo de Tumbas”.

La modalidad aún no entró en los conteos de la industria internacional del turismo, pero se dice que son millones de personas anualmente las incluidas.

Son turistas nada taciturnos que aprovechan sus vacaciones para ver de cerca tumbas y mausoleos, o simplemente vagar por los cementerios,.

Examinan lápidas con inscripciones interesantes todo para comprender pasajes heroicos, culturas del pasado y lugares sagrados.

Recordando  guerras y la vida eterna

Muchas de esas personas eligen, por ejemplo, cementerios de combatientes caídos en conflictos bélicos principalmente en la Primera y Segunda Guerra Mundial.

Se dice que quizá tienen el fin  de entender sus sacrificios, su pasado militar y cómo contribuyeron a la paz o la guerra.

Es también un negocio de billones de dólares.

La entidad Tourisme Normandie estima que en 2016, 4.6 millones de turistas visitaron los dramáticos lugares del Día D, con ingresos para la comunidad de unos 1.500 millones de euros.

Al turismo de tumbas y mausoleos le interesan desde  músicos como Elvis Presley,  Jim Morrison o John Lennon como grandes autores que legaron obras imperecederas a la humanidad.

Inmortales. Vida Eterna

Entre los inmortales están creadores como Jorge Luis Borges (1899-1986), argentino, genial, con obras involvidables como “Inquisiciones”, yace en el Cementerio de Cimetière de Pleinpalais, Ginebra, Suiza.

El aventurero Ernest Hemingway (1899-1961) descansa en el Ketchum Cemetery, Ketchum, Idaho, Estados Unidos. Quienes visitan su tumban dejan presentes para Papa Hemingway objetos que les habrían gustado en vida.

El siempre misterioso Franz Kafka tiene su lugar en el Cementerio Judío de Praga, República Checa. Su tumba fue diseñada por el arquitecto de Bohemia Leopold Ehrmann y sus inmediaciones recuerdan a su novela El Proceso.

La sagaz Agatha Christie (1890-1976) es homenajeada en el St Mary’s Churchyard, Northwest corner, Cholsey, Oxfordshire, Inglaterra. Christie fue enterrada con su esposo el arqueólogo Sir Max Mallowan. Sus misterios persisten en el cine.

Las cenizas del inolvidable colombiano Gabriel García Márquez, creador de un estilo único en la literatura mundial, están en la ciudad de Cartagena, frente al caliente mar Caribe.

Su realismo mágico tiene dos altares: sus novelas Cien años de soledad y El amor en tiempos del cólera.

Su tumba es una ciudad completa, tal vez inmortal como él mismo.

Wellness Destiny / Photo Roney John

Frank Martin

Frank Martin

Periodista internacional y Editor

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