Peligra objetivo de actividad física global

Contrario a lo que se piensa habitualmente del crecimiento de la conciencia para garantizar una vida sana  y bienestar personal, parece que una cosa es la teoría y otra la práctica… al menos en lo relativo a la actividad física.

Según una investigación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicada en la revista The Lancet Global Health seguimos siendo tan sedentarios como en 2001, pese a que hablamos más de gimnasios, spas, tratamientos holísticos y comida sana.

De acuerdo con el estudio el 28% de los adultos del planeta (unos 1,400 millones de personas) no hicieron suficiente actividad física en 2016, aproximadamente lo mismo que 15 años antes, cuando se había realizado una encuesta similar.

“A diferencia de otros grandes riesgos de salud, los niveles de inactividad física no están disminuyendo, y más de un cuarto de todos los adultos no están siguiendo las recomendaciones para una buena salud”, expresó Regina Guthold, la autora principal.

En otras palabras, que pese a toda la difusión sobre los beneficios del ejercicio para mejorar el nivel de vida y combatir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, demencia y algunos cánceres, este principio de vida sana sigue sin cumplirse.

Insuficiente actividad física

La investigación reflejó que en 2016, una de cada tres mujeres (exactamente el 32%) y uno de cada cuatro hombres (23%) no realiza actividad física para mantenerse saludable, es decir, incumplían las recomendaciones de hacer 150 minutos de intensidad moderada o 75 minutos de actividad física intensa por semana o una combinación de ambos.

Y ello pese a que el estudio incluyó datos de actividad en el trabajo, el hogar, el transporte y el tiempo libre.

En total se recopiló información de 1,9 millones de adultos de 18 años y más en 168 países y la conclusión fue que en la mayoría más de un tercio de las personas no realizan  la actividad física necesaria para mantener una vida saludable.

Una de las conclusiones expresadas por Guthold es que los niveles de inactividad física no están disminuyendo, y más de un cuarto de todos los adultos no siguen las recomendaciones para favorecer el bienestar personal.

Otro cara del mismo estudio advierte que los bajos niveles de ejercicio no solo afectan a las personas sino también los fondos públicos, porque son fuente de patologías no transmisibles que podrían evitarse solo con practicar (y no solo hablar) más actividades físicas.

Conclusiones del estudio

La prevalencia mundial estandarizada por edad de la actividad física insuficiente fue de 27,5% en 2016, con una diferencia entre sexos de más de 8 puntos porcentuales (23,4% en hombres frente a 31.7% en mujeres).

Los niveles más altos en 2016, fueron en mujeres de América Latina y el Caribe (43 .7%, Asia del Sur (43.0% y de altos ingresos en los países occidentales (42.3%).

Los niveles más bajos fueron en los hombres de Oceanía (12.3%, este y sudeste de Asia (17.6% y África subsahariana (17.9%).

La prevalencia en 2016 fue más del doble en los países de altos ingresos (36.8%) que en los países de bajos ingresos (16.2%), y la actividad insuficiente aumentó en los países de altos ingresos a lo largo del tiempo (31.6% y 37.2% en 2001).

Si las tendencias actuales continúan, según el estudio, el objetivo de actividad física global 2025 (una reducción relativa del 10% en la actividad física insuficiente) no se cumplirá.

WellnessDestiny / Foto: Skeeze-Pixabay

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