Historia del Spa, la búsqueda del bienestar

Si bien existen diversas teorías sobre el origen del vocablo Spa, una de las más generalizadas asegura que proviene del latín, Salutem Per Acqua (salud por medio del agua).

Otra vincula la historia a un pueblo belga llamado Spa, con ricas fuentes minerales.

Pero además de la Antigua Roma y Bélgica, existen otras referencias antiguas sobre  la utilización del agua como elemento de relajación y terapias.

Ya en el siglo IV antes de Cristo Hipócrates (Cos, c. 460 a. C.-Tesalia c. 370 a. C.), el griego padre de la medicina occidental, dejó orientaciones para algunos tratamientos.

Los primeros registros hablan de la recomendación de Hipócrates de hervir primero el agua para mejorar el sabor y luego filtrarla a través de una bolsa de tela. Ésta llegó a conocerse como Manga de Hipócrates.

Historia del Spa, el camino de la salud.

También dejó otras recomendaciones que mantienen vigencia. Una de ellas puede ser considerada el cimiento de los actuales spas:

“El camino a la salud es tomar un baño aromático y un masaje perfumado todos los días”.

Pero más allá de un método sustentado en la medicina civil, la popularidad de los spa, según la mayoría de los historiadores, tuvo un origen bélico.

En algún momento -algunos lo ubican entre 40 y 30 años antes de Cristo- esa experiencia de relajación y sanación se hizo popular entre la población civil.

Realmente aunque es muy atractiva la teoría del origen latín del vocablo en la historia del spa, la variante belga parece mejor documentada.

La variante belga.

Se afirma que fue verdaderamente en 1326 con el descubrimiento de los manantiales de la población belga de Spa, construcción de un popular centro de salud cuando comenzó la expansión del método.

Pero hoy el spa moderno es resultado de la incorporación de otros método de bienestar corporal que van desde los baños de vapor o saunas finlandesas hasta el hammam (baño turco).

Tampoco se debe olvidar en la historia del spa la influencia japonesa de los baños termales colectivos incorporados a los ryoken, especie de posadas para los samurai errantes.

Un paréntesis pintoresco: Airbnb reportó los ryoken como una de las opciones de alojamiento más populares en 2018, con un aumento del 600% en las reservas.

El spa moderno

En Norteamérica ya en 1815 existía en el Saratoga Springs un área de spa con hoteles destinado.

Pero la concepción moderna del spa se le atribuye a Elizabeth Arden. Allá por 1910 su Red Door Salon de Manhattan llevó a una nueva dimensión esta modalidad.

En la instalación se comenzaron a ofrecer tratamientos faciales y manicuras, entre otros servicios.

Al principio fue un terreno limitado a mujeres (de dinero), un sector que comenzó a ampliarse con el crecimiento explosivo de la tendencia.

El auge convirtió el spa en una industria global de miles de millones de dólares anualmente, que hasta el día de hoy continúa en crecimiento, aunque su origen se pierda en disputas históricas.

Wellness Destiny / Foto: Free-Photos (Pixabay)

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