Bienestar

Toma el control de tu salud e inicia el camino hacia la longevidad

Cada ser vivo tiene una esperanza de vida definida. Desde las efímeras- insectos que apenas viven unas horas- o las abejas obreras con una corta vida adulta, pero intensa hasta los 120 años para el género humano, aunque pocos lleguen a esa edad.

Sin embargo, la nueva preocupación existencial no es solo vivir muchos años: queremos que estos sean con buena salud física, mental y en plena autonomía. 

Según un estudio reciente, investigadores de Harvard afirmaron que adoptar una alimentación que priorice frutas, legumbres, nueces y leguminosas podría no sólo prolongar la vida, sino mejorar la calidad física y mental más allá de los 75 años. 

Por otra parte, una treintena de estudios realizados en el mundo con el objetivo de examinar el modo de vida de personas centenarias arrojaron como resultado cuatro elementos fundamentales que caracterizan esta población: una alimentación rica en vegetales y cereales; un modo de vida rural; sueño de calidad y vida en comunidad.

Cierto que la dieta no lo es todo. Pero es uno de los pilares en salud y longevidad. 

Porque una persona que se alimenta de manera equilibrada, es dinámica, duerme bien y no lleva una vida estresada ayuda a su cuerpo a vivir largos y sanos años.

Ahora bien, ¿nuestros genes determinan la edad que alcanzaremos así como nuestra manera de envejecer? La respuesta es: Sí y No. Porque nuestro modo de vida constituye un factor determinante en el complejo proceso del envejecimiento.

Pero, si bien no todos podemos recibir en herencia ‘genes afortunados’ que nos deparen una larga vida, bien podemos cuidar de nuestra microbiota que es esa vasta comunidad de bacterias, levaduras y microorganismos que viven en nuestros intestinos, nos ayudan a digerir los alimentos e influyen en nuestro sistema inmune.

El problema es que avanzando en edad este ecosistema complejo que es nuestra microbiota intestinal pierde en diversidad así como en microbios beneficiosos como las bifidobacterias y los lactobacilos provocando fragilidad en nuestra flora intestinal.

No obstante, lo curioso es que los científicos hallaron en las personas centenarias elevadas concentraciones de bifidobacterias; o sea, una microbiota joven y diversa.

Además, observaron genes protectores, un metabolismo eficaz y bajos niveles de inflamación; de ahí que hayan concluido en que una microbiota variada está ligada al hecho de mantenerse sano a lo largo del tiempo y alcanzar edades venerables.

Llegar a los cincuenta marca una etapa crucial en nuestras vidas. Los franceses le llaman a este periodo ‘le démon de midi’; o sea, el demonio de la mediana edad. 

Pero no hay que verlo como una fatalidad ni una crisis, sino un periodo donde conviene repensar el propio bienestar y/o recuperar la salud perdida en el camino.

Los nutricionistas insisten en las propiedades protectoras de alimentos ricos en fibras, vitaminas, minerales esenciales y antioxidantes frente a enfermedades vinculadas a la edad como las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión, la diabetes tipo II y ciertos tipos de cáncer que conllevan una muerte prematura.

 En contraste, citan alimentos que favorecen la resistencia a la insulina y aumentan el estrés oxidativo en el organismo como las carnes rojas, los ultraprocesados y los refrescos. De ahí que a partir de los 50 tengamos que velar bien de cerca los excesos de sal, azúcar, grasas y también el alcohol. Dando por hecho que ya hemos dejado el maldito hábito del tabaco. 

El turismo de longevidad ha pasado del estatus de nicho al de máxima tendencia.

De hecho, los retiros de longevidad ya se están presentando como escapadas regenerantes para aquellos seniors interesados en rehabilitar mente y cuerpo. 

Pero ojo que hay de todo: desde píldoras milagrosas de dudosa procedencia, los llamados ‘superalimentos’, pasando por la oxigenoterapia en cámara hiperbárica y muchas falsas promesas.

Tenemos entonces que volver a revisar los estudios científicos como el publicado en The Lancet, en enero 2026 que confirma, una vez más, que la calidad del sueño, la actividad física y la nutrición son claves determinantes para una longevidad con salud.  

En fin, lo que antes era propiedad exclusiva de clínicas de élite, hoy pertenece al sector de la prevención en salud pública y del bienestar para todos aquellos que busquen los beneficios de una salud durable y no solo un simple momento de ocio.  

 Tanto en Europa como en el Caribe, un número creciente de retiros nos proponen programas que conjuguen chequeo médico, nutrición personalizada y detoxificación combinados con actividad física y terapias corporales como el Tai chi, yoga y danza.  

 Así que ya sabes, en tus manos está controlar ese largo y sinuoso camino hacia la longevidad.

Susana Menéndez

Susana Menéndez

Graduada en Ciencias Biológicas (UH) y en Filología Hispánica (Université Clermont Auvergne (UCA)- Francia. Sus experiencias en diferentes ámbitos (científico, docente) animan su quehacer cotidiano a partir de la práctica del consumo responsable.